Meditando siento ese frió intenso que recorre mi cuerpo recordándome que sigo solo encerrado en estas cuatro paredes donde el tiempo es eterno, los pensamientos no tienen fin y los recuerdos tienen un filo capaz de desgarrar mi alma dejándome sin aliento.
Tu tan cruel y sabia musa dueña de mis oscuros pensamientos, me otorgas la dicha pensar y tratar de entender el por que de unas pocas cosas, me ayudas a buscar una respuestas ese algo que falta de esa pieza que le hace falta al motor de alma para estar completa mientras me acompañas con tu fúnebre silencio y tu leve presencia.
Mientras el tiempo aquí se hace eterno el aire sigue espeso y sigue cayendo una tormenta de recuerdos acompañada de una triste y solemne melancolía que aprieta mi garganta como si fuera un nudo y distorsiona mi tiempo llevándome así tiempo atrás en algún lugar de mis recuerdos haciendo que este momento sea algo tan irreal una fantasía que nada mas juega con mi ser, una falacia que nunca sera real.
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